Que es para mi ser mamá
Antes de ser mamá jamás pensé en cosas importantes que hay que tener en cuenta respecto a la crianza. Para mí tener un hijo era darle de comer, cambiarle los pañales y hacerlos dormir. Realmente no tenía ninguna cercanía con ver niños crecer y desarrollarse. Ahora que tengo a mi hija hace 1 año, 6 meses, 1 semana y 3 días me doy cuenta que todo es más complejo. Que ya hay que preocuparse de darle una buena calidad a tu hijo, que se desarrolle de la mejor forma y enseñarle con cariño, paciencia y dedicación. Me he fijado que algunas personas de mi familia creen que cuidar a un niño es tenerlo todo el día sentado en su sillita, andador y listo.
Primero que nada es importante llevar un embarazo saludable y preocuparse por esos primeros 9 meses de crecimiento de un bebé que son cruciales. Buena alimentación, hacer ejercicios, reconciliarse con uno y con la gente tratando de pasar la menos cantidad de malos ratos posibles. Hay que respetar más que nada en el mundo el crecimiento de ese ser humano que depende de ti y que cualquier decisión que tu tomes le va a afectar.
El parto también es un asunto importante. No es sólo llegar a la clínica y tener un hijo, hay que estar preparada física y sicológicamente. Respetar a ese niño que va a nacer y ponerse en la posición de ese niño que tendrá un cambio tan fuerte y traumático en un segundo. Tratar en lo posible de que siento menos esa transformación. Creo sin dudas que la inducción del parto es un maltrato al bebé, que te fuercen las contracciones y que te rompan la bolsa artificialmente es inhumano.
El crecimiento del hijo también tiene que ser en la mejor de las condiciones. Dejar llorar a un bebé incansablemente creo que aumenta su inseguridad. No darle lo que quiere hace que se quiebre la confianza con las personas más cercanas que un ser humano puede tener, sus padres. Por supuesto que consentir a un niño en exageración y mimarlo excesivamente no lo va a ayudar en nada y cuando tenga que tomar su posición en la vida real tendrá muchos problemas con sus pares. Un niño debe saber que no es el único en el mundo y que hay que respetar y escuchar a los demás, tal como siempre se le escucha a el.
Ahora que mi hija ya está comenzando a pasar de ser un bebé indefenso a una niña es el momento en el que hay que tener los mayores cuidados. Darse tiempo para ella, estar no sólo pasarle un juguete y seguir mirando la tele. Hay que entregarle cariño y ser demostrativo. Además el alentarla y darle confianza para que se atreva a hacer las cosas como ella cree que deben hacerse me parece muy positivo, incentiva a la persona. En el futuro son cosas muy valorables para un ser humano.
Creo que nunca por ningún motivo hay que pegarle a un niño, una persona tan pequeña no puede defenderse. Tampoco estarla retando porque hace esto y lo otro, algo que sea muy peligroso hay que advertirlo pero si está jugando con algo o si saca una cosa que no debe hay que cambiársela por otra cosa. Ojala que el “no” no sea la única palabra que sale de tu boca para comunicarse con tu hijo.
Trabajar no tiene nada de malo, es bueno desarrollarse en el ámbito profesional pero un hijo es la prioridad. Mi hija es mi número 1, yo me desvivo por ella y pienso a cada segundo en lo que necesita o lo que le falta. Me ha tocado tener contacto con mujeres que son madres por obligación o por presión. Creo que ser mamá es una decisión y una vez que se decide hay que estar 100% dispuesta a hacer el mejor trabajo posible. Es el único trabajo con una tan buena recompensa, que tus hijos sepan valerse por sí mismos y sean felices.
Cuando llego a mi casa en la tarde y veo a mi hija me doy cuenta que ella está feliz. Siento que sabe que nosotros estamos haciendo todo por que ella sea la persona más feliz del mundo. Pienso seguir dando todo por ella, no descuidándome a mí porque creo que cuando uno está bien consigo mismo irradia felicidad al resto de la familia. Mi hija es la mejor decisión que pudimos haber tomado con mi pareja y espero que ella se sienta igual, feliz.